El segundo al mando del grupo extremista palestino, Hamás muere en un bombardeo.

Saleh Al Arouri, jefe de la delegación de Hamas en la firma de un acuerdo de reconciliación en El Cairo, Egipto, el 12 de octubre de 2017 (REUTERS/Amr Abdallah Dalsh)

Salah al Arouri, vicepresidente del buró político de Hamás y fundador de su ala militar, murió este martes en una explosión en el sur de Beirut, la capital de Líbano, según confirmó el grupo militante palestino. En la explosión también fallecieron otras cinco personas.

Este alto líder de Hamás fue uno de los fundadores de su ala militar, las Brigadas Qassam, que llevaron a cabo un asalto mortal en territorio israelí el pasado 7 de octubre. Estados Unidos había ofrecido el año pasado 5 millones de dólares por información sobre él.

Por su parte Hamás confirmó la muerte de Arouri a través de la radio afiliada Al-Aqsa. Izzat al-Sharq, miembro del politburó de Hamás, dijo que había sido un "asesinato cobarde". Salah Al Arouri, tenía 57 años y es bastante conocido entre los organismos de inteligencia de varios países desde el año 1987, año en el que se unió al grupo extremista.

Al parecer, fue bombardeado por un dron y todos los ojos apunta a Israel como el país que orquestó este ataque. Ya que los ataques aéreos y los bombardeos israelíes han matado a más de 100 combatientes de Hezbolá y a casi dos docenas de civiles, desde el mortal ataque sufrido por Israel en su propio territorio.

Según las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) no planean descansar hasta arrestar o dar de baja a todos los miembros de Hamás. Sin importar, la ubicación geográfica o si es un jefe negociador.

Debido a que Al Arouri era uno de los principales intermediarios en el acuerdo para intercambiar presos palestinos en Israel por rehenes secuestrados por Hamas el pasado 7 de octubre. Hasta hacer un mes, en declaraciones a la cadena de televisión Al Jazeera, afirmó que el resto de prisioneros del grupo terrorista eran soldados o antiguos soldados y que no serían liberados hasta que Israel pusiera fin a los ataques sobre la Franja de Gaza.

El ejército israelí le dijo a la BBC que no hará comentarios sobre las informaciones de medios extranjeros que lo vinculan con lo ocurrido en Beirut. Por su parte, el primer ministro libanés, Najib Mikati, calificó la explosión como "un crimen" que "tiene como objetivo arrastrar al Líbano a una nueva fase de confrontación con Israel".

Lo único cierto es que los ataques de Israel, Hamás y sus aliados continuaran. Dejando tras de sí, civiles muertos y heridos, sumado a millones de desplazados en toda la Franja de Gaza, en conflicto que ya se acerca a los 3 meses de una lluvia incesante de bombardeos.

 

 

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