La aviación, el turismo, los servicios bancarios,
el transporte, la agricultura, eventos culturales, etc. Son los principales afectados
ante la falta del preciado líquido, el combustible. Esto debido al asedio de
los Estados Unidos en materia energética, siendo el bloqueo más fuerte de Washington
contra el régimen de La Habana, desde la década de los 90.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció la
semana pasada, en una conferencia de prensa, que Cuba sufre un «desabastecimiento
agudo de combustible» ante las presiones de EE.UU., luego de que el
mandatario Donald Trump firmara un decreto que amenaza con aranceles a los
países que suministren petróleo a la isla.
Dos de los países más cercanos a la dictadura
cubana son: Venezuela y México. El primero dejó de enviar combustible desde
finales de diciembre y principios de enero de 2026, tras la captura de Nicolás
Maduro en Caracas. Mientras que México detuvo el envío de petróleo en las
últimas semanas, ante la posibilidad patente de ser castigado con aranceles por
parte de Estados Unidos.
Ahogando a la isla sin petróleo o gasolina procesada
que por décadas ha recibido a precios muy bajos o gratis. Así lo confirmó el propio
Díaz-Canel.
«La Habana sufre un “bloqueo criminal” de Washington», también confirmó que no ha
recibido crudo desde diciembre, en particular desde Venezuela, que cubría casi
un tercio de las necesidades energéticas de la isla, y no envió buques desde el
ataque estadounidense del sábado 3 de enero en Caracas, en el que el presidente
venezolano, Nicolás Maduro, fue capturado y trasladado a Nueva York.
«Vamos a vivir tiempos
difíciles. Estos, en particular, son muy difíciles», reconoció Díaz-Canel. El
mandatario aseguró que las medidas van a «afectar la transportación de
alimentos, la producción de alimentos, el transporte público, el funcionamiento
de los hospitales, de instituciones de todo tipo, de las escuelas, la
producción de la economía, el turismo», entre otros sectores.
Además, las autoridades aeronáuticas en la isla
enviaron el pasado domingo un comunicado a las compañías y personal de ese
sector. En el que se informaba que no habrá combustible para ninguna compañía aérea.
Afectando los vuelos internacionales de entrada y salida desde el Aeropuerto
Internacional José Martí de La Habana, iniciando este martes 10 de febrero.
Esto provocó que la compañía Air Canada suspendiera
su ruta a Cuba y anunció que enviará vuelos vacíos hacia el sur para recoger a
cerca de 3.000 clientes y trasladarlos de regreso a su país.
En contraste, las aerolíneas mexicanas VivaAerobus y Aeroméxico confirmaron
que mantendrán sus operaciones hacia La Habana pese a las limitaciones
energéticas.
En medio de este corte de combustible, varios turistas
rusos han quedado atrapados en la isla. Lo que obligó a que fueran trasladados
de nuevo a sus hoteles u otros que cuentan con servicio eléctrico.
Teletrabajo y
reducción de tareas
El viceprimer ministro también señaló que las «actividades
administrativas fundamentales» solo operarán de lunes a jueves con el
fin de ahorrar energía.
Por su parte, el Ministerio del Trabajo pidió a las empresas
estatales que facilitaran el teletrabajo y la reubicación de los trabajadores. El
titular de la cartera, Jesús Otamendiz, anunció que los centros de trabajo
públicos deberán ajustar sus horarios en concordancia con la situación
energética de la zona en la que se encuentren.
Turismo
El sector turístico en Cuba, considerado uno de los motores de
la economía cubana, viene arrastrando caída tras caída en el número de
visitantes. En 2025, tuvo su peor registro de viajeros internacionales (1,8
millones) desde 2002, sin contar los años de la pandemia de covid-19.
Pérez-Oliva Fraga declaró el viernes en la televisión estatal
que «se ha diseñado un plan en el turismo para reducir los consumos
energéticos, compactar las instalaciones turísticas y aprovechar la temporada
alta que está transcurriendo en estos momentos en nuestro país».
La “compactación” anunciada afecta principalmente a algunas
instalaciones turísticas ubicadas en el balneario de Varadero y en los cayos
del norte de la isla.
La presión política del presidente, Donald Trump, a finales de enero, inició cuando firmó un decreto ejecutivo que
impondría aranceles a cualquier mercancía procedente de países que vendan o
suministren petróleo a Cuba, una medida que podría paralizar aún más una isla
azotada por una crisis energética cada vez más profunda.
Esto se ha visto reflejado en cortes de electricidad de hasta 18
horas. Que ya existían antes de la firma del decreto, pero que ahora han
afectado aún más a los ciudadanos en sus hogares. Debido a la falta de dinero y
mantenimiento de las instalaciones eléctricas en la isla.
Washington busca la caída del régimen cubano que lleva seis décadas
en el poder. Con un cerco militar naval en el Caribe. Sumado a un bloqueo económico que ahoga a los
ciudadanos, pero no tanto a los dirigentes castristas que se han mantenido en
el poder por años.
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