El ministro de Defensa israelí, Yisrael Katz,
anunció este martes que Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de
Seguridad Nacional de Irán, habría muerto en un ataque aéreo israelí.
Irán aún no ha confirmado la muerte de
Larijani. Sin embargo, los medios estatales han difundido la imagen de un
mensaje manuscrito que supuestamente fue escrito por él y que también fue
publicado en sus redes sociales.
El nombre de Ali Larijani y el de otros
miembros de su familia ha sido durante años recurrente en los círculos de poder
en Irán, debido a los altos cargos que han ocupado dentro del sistema político
iraní. Medios occidentales han comparado a la familia Larijani con la familia
Kennedy en Estados Unidos.
Convirtiéndose de este modo en otro duro golpe
contra el régimen de Teherán. Por ahora, las autoridades iraníes mantienen el
silencio, pero si se confirma la muerte de Larijani, sería un nuevo revés para
la república islámica en medio de una guerra en la que han muerto más de 1.000
personas y millones se han visto obligadas a desplazarse en Oriente Medio,
especialmente en Líbano e Irán.
El conflicto disparó los precios del petróleo
después de que Irán bloqueara el estrecho de Ormuz. El presidente
estadounidense, Donald Trump, está en una pugna con sus aliados para que lo
ayuden en una misión militar para reabrir esta vía.
Todo esto en menos de tres semanas, tras el inició
de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra la dictadura iraní, el pasado
28 de febrero. Y con este nuevo ataque, Larijani
es el blanco de mayor rango desde la muerte del líder supremo Alí Jamenei.
Según el ejército israelí, tras la muerte del
ayatolá, Ali Jamenei, Larijani habría asumido un papel de liderazgo en el
régimen iraní y dirigido su estrategia frente a Israel y países vecinos.
Las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel),
también lo vinculan con la represión de manifestaciones en Irán, señalando que
habría impulsado medidas de seguridad más estrictas y operaciones de control
interno.
De Ali Larijani se sabe que tenia 69 años y
que había estudiado matemáticas y filosofía. Vivió en el exilio en la década de
1930 junto a su familia, al parecer por presión del entonces gobernante Reza Pahlavi.
Regresó a Irán en 1961 e inició su escalada vertiginosa en varios cargos de
poder en Teherán.
A partir de la década de 1990, bajo el
liderazgo de Ali Jamenei, orientó su carrera hacia la política y el ámbito
cultural, consolidándose como una figura del sector conservador iraní.
En 1992 fue nombrado ministro de Cultura y
Orientación Islámica, en sustitución del futuro presidente Mohammad Jatamí. Dos
años más tarde asumió la dirección de la radiotelevisión estatal, desde donde
desempeñó un papel clave en la difusión de la ideología oficial del régimen.
En el plano exterior, su papel cobró especial
relevancia durante las recientes guerras en Gaza y Líbano, actuando como
interlocutor clave de Irán en Medio Oriente. Durante ese periodo, mantuvo
contactos con autoridades de Irak, Rusia, China, Líbano, Siria y países del
Golfo, insistiendo en el respaldo de Teherán a sus aliados.
Intentó presentarse en dos ocasiones a las
elecciones presidenciales, pero el Consejo de Guardianes rechazó su
candidatura. En los últimos meses, en medio de una creciente tensión con
Estados Unidos e Israel el régimen le confió gestionar la crisis interna y
externa.
Además, Larijani fue uno de los funcionarios
sancionados por Estados
Unidos en enero de 2026 por lo que Washington calificó de
"represión violenta del pueblo iraní",
tras las protestas a nivel nacional que
estallaron semanas atrás.
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