Más de 20 muertos tras brutal atentado extremista contra un tren de pasajeros en Pakistán

Atentado extremista contra un tren de pasajeros en Pakistán. Imagen: Naseer Ahmed/REUTERS

Terror en las vías de Quetta

Un nuevo ataque terrorista ha sacudido el suroeste de Pakistán. Al menos 24 personas murieron y otras 71 resultaron heridas luego de que un atacante suicida detonara un vehículo bomba cerca de una vía férrea en la ciudad de Quetta, justo en el momento en que, transitaba un tren de pasajeros. La brutalidad del impacto provocó que dos vagones volcaran y se incendiaran de inmediato, desatando el caos entre las víctimas.

Las operaciones de rescate y evacuación se extendieron durante horas en la zona, la cual fue completamente acordonada por las fuerzas de seguridad paquistaníes para iniciar las investigaciones sobre la naturaleza de la potente explosión. Debido a la gravedad de los heridos, las autoridades locales declararon el estado de emergencia en todos los hospitales de la región.

El impacto del atentado no se limitó a las vías del tren. Según reportaron testigos en el lugar, la onda expansiva causó graves daños materiales en varios edificios cercanos y destrozó por completo más de una docena de vehículos que se encontraban estacionados a lo largo de la carretera.

El testimonio: «Yo estaba justo al lado de las vías». «Ni siquiera puedo creer cómo sobrevivimos», relató un sobreviviente de la explosión a la agencia Reuters. «La explosión fue enorme». Gracias a Dios, logramos salir con vida».

Tres visiones del conflicto: Declaraciones oficiales

Las reacciones políticas y de seguridad ante esta masacre civil no se hicieron esperar, exponiendo el fuerte rechazo institucional y el complejo tablero geopolítico de la región:

Desde el gobierno local de la provincia afectada, la condena contra los autores materiales e intelectuales fue tajante:

«Condenamos enérgicamente el ataque contra civiles inocentes y lamentamos profundamente la pérdida de vidas humanas. «Los elementos terroristas no merecen clemencia», declaró el portavoz del Gobierno provincial de Beluchistán, Shahid Rind.

Por su parte, el jefe de Estado vinculó directamente el atentado con un intento de desestabilización internacional, argumentando que el ataque busca frenar los avances diplomáticos del país:

«Los militantes y sus patrocinadores buscan socavar el papel de Pakistán en los esfuerzos de paz regionales e internacionales», denunció el presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari.

Asimismo, la perspectiva internacional cobra fuerza debido al momento en que ocurre el ataque. El hecho se registró apenas un día después de que Pakistán mediara en conversaciones clave para el Medio Oriente:

«Se ha negociado un acuerdo sobre el conflicto tras conversaciones con aliados regionales, incluido Pakistán», había declarado la tarde del sábado el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en referencia al borrador de un memorando de entendimiento para poner fin a las hostilidades en la región.

Baluchistán: Recursos, pobreza y separatismo

Los hallazgos preliminares de la policía sugieren que el atentado fue ejecutado por el Ejército de Liberación de Beluchistán (BLA, por sus siglas en inglés). Esta organización armada, calificada como terrorista por los Estados Unidos, exige por la fuerza la independencia de la provincia frente al Gobierno central de Pakistán. No es un hecho aislado: en febrero pasado, este mismo grupo se atribuyó una ola de atentados suicidas que cobró la vida de 33 personas.

La paradoja de Beluchistán es profunda. Se trata de la provincia más extensa en superficie y la más rica en petróleo, gas natural y minerales de todo Pakistán; sin embargo, es también la región más empobrecida y rezagada en indicadores clave como educación, empleo y desarrollo económico.

Los líderes separatistas baluches justifican su violencia acusando históricamente a Islamabad de explotar y saquear los abundantes recursos naturales de su territorio, dejando a la población local sumida en la miseria absoluta.

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