Dimite el primer ministro británico, Keir Starmer, tras varios meses de presión del Partido Laborista

Getty Images: Starmer anunció su renuncia desde su residencia oficial.

Un nuevo cambio de rumbo en la política británica se dio este lunes. Keir Starmer, de 63 años, anunció su renuncia como líder del Partido Laborista y primer ministro de Reino Unido. Desde el número 10 de Downing Street, residencia de los gobernantes británicos, el político, quien llegó al poder en julio de 2024, anunció que comunicó su decisión de dimitir ante el rey Carlos III.

Como es usual, ha convocado a la celebración de nuevas elecciones. Apenas dos años estuvo en el cargo, luego de romper con 14 años de gobiernos conservadores. Starmer cede así el testigo tras meses de presión incesante en el seno de su propio partido, el Laborista, y en plena caída libre de su popularidad. De esta forma, el Reino Unido buscará a su séptimo premier en diez años. Esta dimisión coincide con el décimo aniversario del referéndum del Brexit, que propició la salida de los británicos de la Unión Europea, y de paso empujó al país a una inestabilidad de la que no ha logrado salir.

Con el arrollador triunfo del alcalde de Mánchester, Andy Burnham, en los comicios celebrados el jueves pasado para elegir al diputado de la circunscripción inglesa de Makerfield, muchos en el partido creen haber encontrado a un reemplazo adecuado. Starmer afirmó que hará todo lo posible para garantizar una transición de poder ordenada y que ofrecerá todo su apoyo a su sucesor.

Asimismo, aprovechó su discurso para hacer balance de su gestión y recordó que recibió un partido «política, financiera y moralmente en bancarrota» y que, «una y otra vez», le dijeron que estaba «acabado». Sin embargo, se congratuló de demostrar que «esas personas estaban equivocadas». Finalmente, concluyó diciendo que, al dejar «el trabajo más importante del país», dedicará más tiempo a lo que considera «lo más importante: ser esposo y padre».

¿Y ahora qué sigue?

Tras la salida de Keir Starmer, este pidió al Comité Nacional Ejecutivo del Partido Laborista establecer un calendario electoral. De forma preliminar, ha afirmado que el plazo para la presentación de nominaciones comenzará el próximo 9 de julio, y que el proceso debería estar completado antes del receso del Parlamento en verano, que comienza el 16 de julio y se extiende hasta el 1 de septiembre.

En esta elección, los candidatos del partido y el mismo Gobierno deben ser diputados y tener el apoyo de al menos un 20% de sus compañeros parlamentarios. En la práctica se habla de, al menos, 81 diputados de los 403 que conforman la Cámara de los Comunes del Parlamento británico. Sumado a esto, deben tener el apoyo de al menos el 5% de las agrupaciones locales del partido o de tres organizaciones afiliadas, entre ellas al menos dos sindicatos, que representen en conjunto el 5% de la afiliación.

Por otra parte, si se presenta más de un candidato, el Partido Laborista debe celebrar primarias. Según Starmer, estas deberían tener lugar antes de la reapertura del Parlamento el 1 de septiembre. A finales de ese mes se celebrará en Liverpool el congreso anual del Partido Laborista.

Los candidatos más opcionados

El favorito entre los votantes es Andy Burnham, quien hasta ahora ha fungido como alcalde de Mánchester y es el único que ha manifestado su deseo de ser primer ministro. Burnham ha dimitido como alcalde tras ganar el pasado viernes las elecciones para convertirse en diputado por Makerfield y cumplir así con el requisito de ser miembro del Parlamento. Este mismo lunes ha tomado posesión del escaño.

Como es usual en estos tiempos, la noticia la ha hecho pública en redes sociales antes que en los medios tradicionales. Burnham ha gobernado Mánchester desde 2017 y está considerado un candidato más a la izquierda que Starmer. Fue miembro del Parlamento entre 2001 y 2017 y formó parte del gobierno de Gordon Brown (2007-2010). Ya intentó liderar el partido en 2010 (perdió frente a Ed Miliband) y en 2015 (perdió frente a Jeremy Corbyn).

Pero no es el único candidato. Otros que están esperando su oportunidad son Angela Rayner, exviceprimera ministra; Ed Miliband, ministro de Energía; el exsecretario de Estado para las Fuerzas Armadas, Alistair Carns, o la ministra de Interior, Shabana Mahmood, pero ninguno de ellos cuenta con los apoyos necesarios. Ya que la mayoría de los candidatos que luego se convierten en primeros ministros lo hacen teniendo el respaldo de su propio partido o del Parlamento. Aunque, como ha sido tendencia en los últimos diez años, terminan dimitiendo a los pocos meses o años con el apoyo reducido a su máxima expresión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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