Un escenario de extrema
gravedad estructural y humanitaria enfrenta Venezuela tras registrarse dos
potentes eventos sismológicos consecutivos que alcanzaron magnitudes de 7,1 y
7,5 grados en la escala de Richter. Los movimientos telúricos, que sacudieron
con fuerza la nación caribeña este miércoles, se sintieron con fuerza después
de las 06:00 pm hora local; y se extendieron
de forma leve en varias ciudades de Colombia, como Bogotá y Cúcuta, esta última
fronteriza con Venezuela.
Venezuela se encuentra ubicada en una compleja zona
de interacción entre la placa del Caribe y la placa de América del Sur, lo que
históricamente la convierte en un territorio propenso a una actividad
sismológica moderada y alta, especialmente a lo largo de los sistemas de fallas
de Boconó, San Sebastián y El Pilar. Aunque el país ha registrado terremotos
destructivos en el pasado —como los sismos de Caracas en 1967 y de Cariaco en
1997—, la ocurrencia de dos eventos de gran magnitud en un lapso tan estrecho de
tiempo representa un desafío logístico sin precedentes.
Los daños a la infraestructura urbana son masivos.
Los reportes preliminares de ingeniería civil indican el colapso total de al
menos 42 edificios residenciales y comerciales en la región capital, mientras
que más de 150 estructuras presentan daños estructurales severos o
desprendimiento total de fachadas. El colapso de las líneas de alta tensión ha
dejado a oscuras a varios estados centrales, dificultando las labores de
remoción de escombros durante las noches.
Situación crítica en La Guaira y balance de
víctimas
La situación en el estado costero de La Guaira es
de extrema urgencia. Al estar ubicada de forma contigua a las fallas marítimas,
la región sufrió el impacto directo del sismo de 7,5 grados, registrando
importantes agrietamientos en la infraestructura portuaria y el colapso de
decenas de viviendas autoconstruidas en las zonas de los cerros.
El pánico se
apoderó de la población costera ante el temor de un fenómeno marítimo adverso,
provocando evacuaciones masivas hacia las zonas altas de la autopista
Caracas-La Guaira, la cual presenta restricciones de tránsito debido a la caída
de grandes rocas sobre el pavimento. A
pesar, de que el epicentro se ubicó en el estado Carabobo a 300 kilómetros de
la capital, la sacudida fue sentida por todos los venezolanos.
El balance oficial consolidado por las agencias de
prensa confirma una lamentable cifra de 188 personas fallecidas, la
mayoría de ellas atrapadas bajo los escombros de edificios antiguos en los
centros urbanos y en las estructuras colapsadas de la costa. Asimismo, los
centros hospitalarios de las regiones afectadas reportan un total de más de
1.500 heridos, quienes reciben atención de emergencia por traumatismos
diversos, aplastamientos y fracturas.
Activación de la ayuda internacional y
declaraciones oficiales
Ante la magnitud de la tragedia, la comunidad
internacional ha comenzado a movilizar recursos. Países vecinos de la región y
agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han anunciado el envío
de equipos técnicos especializados en búsqueda y rescate urbano (USAR), así
como cargamentos de ayuda humanitaria consistentes en plantas eléctricas,
medicamentos de emergencia, hospitales de campaña y agua potable para atender
la contingencia.
Además, países como El Salvador, con su presidente
Nayib Bukele, Colombia con el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán ya
tramitan el envió de personal de rescate y ayuda humanitaria. A las que se sumó,
Claudia Sheinbaum, presidenta de México y en las últimas horas se ha sumado
Estados Unidos.
El manejo de la crisis y el reporte oficial de
daños fue centralizado por el Ejecutivo nacional. Durante una alocución oficial
este jueves transmitida en cadena nacional, la presidenta de Venezuela, Delcy
Rodríguez, ofreció el balance actualizado de la emergencia en el país:
«Estamos desplegando todas las capacidades del
Estado venezolano para atender esta emergencia. Lamentablemente, debemos
actualizar los datos a 183 fallecidos y más de 1.500 heridos en todo el
territorio nacional. Los equipos de rescate civil y militar no descansarán
hasta remover el último escombro. Agradecemos la solidaridad y la ayuda
internacional que ya empieza a coordinarse para apoyar a nuestro pueblo en este
difícil momento».
Por su parte, el alcalde del Municipio Chacao en
Caracas, Gustavo Duque, ofreció un balance detallado sobre las
operaciones de rescate en el sector comercial de Chacaíto, una de las zonas más
vulnerables de la capital debido a la densidad de sus estructuras:
«La situación en el
sector de Chacaíto es crítica; tenemos múltiples estructuras con daños graves
en sus fachadas y equipos de ingeniería civil evaluando el riesgo de colapso en
las líneas del transporte subterráneo y comercial. La prioridad absoluta de
nuestra alcaldía en este momento es remover los escombros de forma segura para rescatar
a las personas atrapadas y garantizar perímetros de exclusión para evitar
nuevas tragedias debido a las réplicas».
La tarea titánica que enfrenta Venezuela es la de rescatar a los atrapadas, heridos y evitar colapsos en sistemas de emergencia. Debido a que por años Venezuela ha dilatado la actualización de los servicios de salud en hospitales y clínicas, por lo que, no cuenta con equipos ni personal humano para enfrentar una catástrofe de esta magnitud.
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