La cumbre de la OTAN, celebrada en Ankara (Turquía) este martes y miércoles, se ha convertido en el epicentro de un fuerte sismo geopolítico tras las declaraciones de Donald Trump. Lo que inicialmente se perfilaba como una reunión de rutina para ajustar los presupuestos de defensa europeos dio un giro radical debido a la tensa situación con Irán.
El fin del cese al fuego con Irán
El anuncio más impactante de la cumbre fue que el cese al fuego entre Estados Unidos e Irán ha terminado oficialmente.
El detonante: Trump afirmó ante la prensa que, violando la tregua acordada previamente, fuerzas iraníes lanzaron proyectiles contra buques en el estrecho de Ormuz. Como respuesta inmediata, el mandatario confirmó que las fuerzas militares estadounidenses ejecutaron bombardeos muy severos: «les dimos duro anoche».
Ruptura del diálogo: Fiel a su estilo directo y combativo, Trump calificó a los líderes de Teherán como «escoria» y «mentirosos», asegurando que por su parte la negociación directa se acabó porque «están locos». No obstante, dejó una pequeña ventana abierta al mencionar que sus asesores, Jared Kushner y Steve Witkoff, podrían continuar los contactos si lo consideran viable.
La réplica: Por su parte, Irán respondió con ataques a bases militares estadounidenses en el Golfo Pérsico, lo que reactiva las alarmas globales de un conflicto a gran escala.
La cumbre de la OTAN: de la tensión a los abrazos
La presencia de Trump en Ankara mantuvo en vilo a los líderes europeos debido a su habitual presión sobre los aportes económicos de la Alianza.
Los reclamos: En las primeras horas, Trump atacó con dureza a los miembros de la OTAN. Se enfocó especialmente en España, a la que inicialmente tildó de «aliado terrible» y amenazó con cortar el comercio bilateral, mientras se quejaba de que no apoyaron a EE. UU. al no permitir el uso de sus bases aéreas para las operaciones contra Irán. También insistió fuertemente en la nueva doctrina de la alianza («NATO 3.0»), que exige elevar el gasto en defensa al 5 % del PIB para 2035.
La reconciliación final: Sin embargo, la cumbre cerró con un giro de 180 grados. Tras reuniones privadas donde los países aliados ratificaron millonarios contratos de armamento (comprando tecnología e insumos a industrias estadounidenses), Trump suavizó su tono drásticamente afirmando que sintió «un tremendo amor» y que en la sala se gozaba de una «gran unidad». Incluso declaró que España «se había redimido por completo» tras comprometerse con nuevos pagos.
El balance de la cumbre para Ucrania y la región
A pesar de la tormenta con Irán, la OTAN logró consolidar acuerdos estratégicos:
Apoyo a Kiev: Europa y Canadá se comprometieron a mantener una inyección de 80.000 millones de dólares anuales en asistencia militar para Ucrania durante 2026 y 2027.
El anuncio del «Patriot»: Paralelamente, en una reunión con Volodímir Zelenski, Trump sorprendió al ofrecerle a Ucrania los derechos de licencia para fabricar internamente sus propios misiles de defensa antiaérea Patriot.
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